El Plat o la Vida
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La fiambrera

La fiambrera

Había una vez una país, muy pero que muy cercano, donde vivían catalanes y catalanas; el reino estaba gobernado por la Generalitat.

Una gran crisis preocupaba al país, sus habitantes ya no podían vivir como antes.

Había llegado un monstruo horrible, un dragón que hasta entonces se había alimentado de la especulación pero que con la crisis comenzaba a pasar hambre.

El rey, sumamente preocupado por sus súbditos, ordenó que para alimentar al dragón se recortasen los derechos sociales. El dragón devoró sanidad y educación en un santiamén.

Los recortes tranquilizaban al monstruo pero la gente del país cada día era más pobre. El rey no sabía cómo podía evitar que su pueblo se sublevase por lo que consultó a sus sabios consejeros, quienes le propusieron soluciones que, a pesar de no ser buenas, despistarían a la gente.

–  Dejaremos que lleven la fiambrera al colegio – dijo un sabio consejero.

¿Cómo lo justificaremos, si hasta ahora no les dejábamos por seguridad alimentaria? – preguntó el rey.

- ¡Ya no lo recuerdan! La gente quiere que le demos soluciones. Las becas no las podemos pagar y los salarios están congelados – respondió el sabio consejero.

- ¡Que así sea, pues! – dijo el rey.

- ¡Que la suerte decida quién ha de salvarse del desastre, quien pueda que ponga en la fiambrera un buen pedazo de carne y, quien no, un corrusco de pan. La alimentación del pueblo no es asunto nuestro, nosotros ya tenemos bastante con alimentar al dragón – dijo el sabio consejero.

Para celebrar las desorientadoras soluciones del rey, los sabios consejeros y el dragón hicieron una gran comilona.

LA CUENTA EL PUEBLO PAGÓ Y CUENTO CONTADO, YA HEMOS ACABADO

La diferencia entre admitir fiambreras o asumir responsabilidades.

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‘El Plato o la Vida’
hasta qué punto los alimentos se han transformado en productos para saciar el afán de algunas empresas y cómo esto está destruyendo el trabajo de las agricultoras de proximidad y cultivo ecológico, está generando un serio obstáculo en algunos comedores de colectividades y de rebote, cómo afectará en un futuro a la calidad de vida de nuestras hijas e hijos. De la experiencia vivida por una cocinera, descubre que es posible un concepto de comedor sostenible tanto ecológica como económica y cómo se puede llevar a cabo un proyecto así, de espaldas a empresas que venden productos y no alimentos.